El primer restaurante con cocina robótica

El primer restaurante con cocina robótica

Detrás de este proyecto se encuentra un grupo de 4 ingenieros del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) que han aplicado sus conocimientos de robótica e ingeniería para fundar Spyce, un restaurante cuyos platos se preparan entre robots y humanos. Durante el primer mes, sirvieron más de 10.000 comidas.

Spyce es un restaurante informal de comida rápida en el centro de Boston  que ofrece una cocina robótica y prepara comidas elaboradas por pedidos. Los pedidos se realizan a través de pantallas táctiles ubicadas en el propio establecimiento, a medida que los clientes solicitaban sus pedidos, los contenedores automáticos de almacenamiento de alimentos introducen los ingredientes refrigerados a través de un sistema de dosificación de porciones que mide cantidades precisas en una caja roja que se cierra a lo largo de una pista horizontal. Esa caja recoge los ingredientes y los entrega a uno de los siete woks calentados por inducción que giran para mezclar la comida y que se cocine uniformemente a aproximadamente 232 °C.

Recientemente a este equipo de ingenieros se ha unido Daniuel Bouland, chef y propietario de varios restaurantes,  para sumar su visión gastronómica a los conocimientos técnicos, y desarrollar de esta forma funcionalidades que permitan a los woks robóticos ejecutar la visión culinaria de un chef.

La sostenibilidad y la tecnología limpia son otras de las claves de este negocio, que utiliza los recursos de la manera más eficiente posible. Los boles, tazas, cubiertos y servilletas son compostables o reciclables, y la cocina se autolimpia para minimizar la cantidad de agua necesaria para operar el restaurante. Un chorro fuerte de agua caliente limpia cada wok después de su uso.

Un bol estándar, que incluye tres o cuatro guarniciones opcionales, cuesta 7.50 dólares (aproximadamente unos 6,48 euros). La cocina robótica puede hacer hasta 200 comidas por hora, casi el mismo número que en los restaurantes de comida rápida convencionales.

Fuente: MIT Technology Review